Creemos...
Que todos los seres humanos, sin distinción de género, raza, cultura o nivel social pueden experimentar en sus vidas el poder transformador de Jesucristo, y crecer espiritualmente para servir a Dios y al prójimo.
La base de nuestra fe es la Biblia, que es Palabra de Dios, inspirada plenamente por el Espíritu Santo, y sin errores.
Creemos en un solo Dios eterno en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, cada uno con cualidades divinas.
Dios creó al hombre para tener una relación con Él, pero éste rechazó a Dios, desobedeciéndole y pecando. Como resultado todos somos pecadores y estamos separados de Dios.
Para restaurar nuestra relación con Dios necesitamos la expiación de nuestros pecados. Esta redención se da solamente a través del sacrificio que hizo Jesús por nosotros, y no por obras humanas. Debemos pedir personalmente su salvación con arrepentimiento y con fe.
Jesucristo es la segunda persona de la Trinidad, quien vino al mundo como hombre y vivió una vida sin pecado. Él voluntariamente pagó por nuestros pecados al tomar nuestro lugar en la cruz y morir por nuestra salvación. Jesús resucitó de los muertos, y es el único mediador entre Dios y nosotros. Él regresará a la tierra por segunda vez para llevar a su Iglesia, la cual es su cuerpo.
El Espíritu Santo convence al hombre de pecado y lo trae a Cristo, y les da poder a los cristianos para crecer espiritualmente y servir a Dios.
El papel de la Iglesia es el de glorificar a Dios y servir a quien lo necesite. Al final, cada uno experimentará la resurrección del cuerpo y el juicio final. Aquellos que aceptaron a Cristo como Señor y Salvador de sus vidas disfrutarán de la comunión eterna con Dios.










